viernes, 26 de agosto de 2011

¿Consumes drogas? ¡Felicidades! ayudaste a matar un inocente

Dante tenía razón: el infierno es una espiral de círculos
en los cuales siempre se desciende.
 
El ataque al Casino Royal en Monterrey, Nuevo León es un hecho aterrador que marca al país; es una agresión inusitada cometida directamente contra la sociedad; hay 53 muertos al momento. La Presidencia de la República se convirtió en oficina de esquelas, condolencias y lamentos.

Hace apenas unos años me indignaba que desconocidos rompieran vidrios de bancos con petardos; no imaginaba que apenas recorríamos los primeros círculos de una espiral descendente que aún no muestra su fondo; después vinieron los ataques con granadas a la población en verbenas populares, los coches bomba, la ejecución de decenas de personas por negarse a las levas hechas por criminales, fosas llenas de cadáveres, tiroteos frente a escuelas y en estadios deportivos; y apenas ayer observamos la peor expresión de violencia y terrorismo hasta ahora, temo que lo peor está por venir.

Los que perpetran la violencia son los delincuentes, cuya máxima representación la encontramos en los narcotraficantes; pero son cómplices de ellos las instituciones públicas inoperantes y corruptas y nosotros mismos como sociedad.
 
Insisto en los que ejecutan los actos de la violencia son los delincuentes, pero los principales responsables del estado de terror en que nos encontramos son los consumidores ocasionales de drogas ilícitas.

Los drogadictos son enfermos dependientes, una minoría en un grupo mayor; el problema real son los consumidores ocasionales, esos que cada fin de semana por diversión compran estupefacientes financian directamente al narcotráfico; ellos son los responsables de la violencia y merecen la mayor condena social y sanción jurídica.

Facundo Cabral decía que la verdad y al culpable deben comenzar a buscarse dentro de uno mismo, el cambio pues debemos hacerlo nosotros, dejemos de practicar la corrupción, no participemos ni generemos violencia, paguemos impuestos, reflexionemos y hagámonos responsables de la elección de nuestros servidores públicos y vigilemos su actuación, no delincamos, no consumamos substancias prohibidas.

La paz social no se nos otorgará deseándola, enviando imágenes electrónicas, escribiendo u orando por ella, tenemos que construirla practicando valores éticos.

26 de agosto de 2011.