Las libertades se pierden entre aplausos
El pasado 30 de agosto, en periodo extraordinario, el Congreso de Tabasco aprobó entre otros temas adicionar el artículo 312 bis al Código Penal del Estado para tipificar las llamadas o avisos falsos a los servicios de alarma o emergencia, debido a que reportan altos índices de llamadas falsas.
Transcribo el artículo adicionado:
Artículo 312 bis A quien utilice el servicio telefónico o cualquier medio de comunicación masiva para dar aviso de alarma o emergencia falsa, provocando con ello la movilización o presencia de servicios de emergencia o cuerpos de seguridad pública, o provoque caos o inseguridad social, se impondrá prisión de seis meses a dos años y de cincuenta a trescientos días de multa
Estoy de acuerdo con sancionar las llamadas falsas a los servicios de emergencia, pero observo que el artículo va más allá de eso, existe la posibilidad de que coarte nuestra libertad de expresión.
Me explico para entenderme:
De la lectura del artículo se obtiene que quien utilice un medio de comunicación masiva, como lo son las redes sociales, correo electrónico, SMS, MMS, mensajes instantáneos y demás, para provocar caos o inseguridad social se impondrá prisión de 6 meses a 2 años y multa.
Es decir, nosotros los usuarios de redes sociales podemos ser denunciados, procesados y privados de la libertad por enviar un mensaje para convocar a actos públicos, exponer ideas, denunciar hechos, hacer críticas o comentarios contra instituciones o políticas públicas por esta vía, bajo el argumento que provocan caos o inseguridad social. Máxime que ni el código mencionado, ni el de procedimientos penales definen lo que debe entenderse por “provocar caos” o “inseguridad social” ¿Cómo saber cuándo se está en alguno de esos supuestos?
Esta oscuridad es grave porque corremos el riesgo de que la autoridad cometa excesos contra los usuarios de las redes sociales o de servicios de mensajería por telefonía celular.
Tomemos por ejemplo cualquier marcha convocada por algún grupo social (grupos en favor de la paz, maestros, transportistas, ambulantes, etcétera); el líder de aquel grupo convoca por Twitter a sus agremiados o simpatizantes a marchar y manifestarse, en contra de alguna política gubernamental o funcionario público, otros más piden sumarse al recorrido; si la autoridad lo requiere, este hecho puede encuadrarse en el artículo en comento.
El argumento para tomar estas medidas es controlar los rumores maliciosos creados en las redes sociales que atentan contra el orden público; desean acabar con la “rumorología”, esa palabra tan publicitada usada para referirse a cuentos infundados, así como para desdeñar cualquier expresión contraria a los discursos oficiales.
¿Cómo distinguir un rumor de un hecho cierto, un aviso preventivo ó una crítica? ¿Quién será el gran censor? Amordazar a los usuarios de las redes sociales o en el mejor de los casos, disuadirlos de expresarse acerca de la situación de inseguridad pública del estado por ejemplo, no es una solución.
Considero que un grupo de personas malintencionadas inventado rumores no causan caos o pánico en la población, pero el sentimiento de desamparo o de orden público mezclados con la ineficacia y corrupción policial, del Ministerio Público o de las autoridades judiciales, aterrorizan.
Las redes sociales ofrecen la posibilidad de filtrar información, podemos hacernos llegar solo de los temas que nos interesan y leer solo las fuentes que consideramos confiables o afines a nuestras ideas, nosotros escogemos que y a quien leer.
El estado parece menospreciar nuestra capacidad de discernir entre lo real y lo falso, suponen que pensamos “porque está en Twitter es verdad” y eso es tenernos por idiotas.
En cuanto al control de rumores propongo continuar incentivando a la población a identificar cuando algo es falso o no; solicitar a los dueños o administradores de las redes sociales que establezcan una edad mínima para ingresar y pedir como requisito para utilizar la totalidad de sus servicios una tarjeta de crédito como medio de identificación.
Las redes sociales son un medio de libre expresión de ideas y todas deben ser enunciadas por más radicales, inmorales, absurdas y cuestionables que puedan ser, yo decido cuales leer.